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A Jaime Sanz Barrios y a Gonzalo Osés les une la pasión por crear cosas nuevas. Se conocieron en un workshop de diseño en 2006 y retomaron su amistad en otoño de 2018 tras volver Jaime de Indonesia, donde reinventó el mercado del pan introduciendo el pan gallego de larga fermentación, que allí aguantaba muy bien su alto índice de humedad. Jaime quería ver si era posible lanzar en España galletas sefardíes, por lo que recurrió a Gonzalo para que le ayudara a validarlo, puesto que este se dedicaba a ayudar a los emprendedores a abrir puertas comerciales.

En la validación, se dieron cuenta que era muy complicado llevar a cabo esa idea, sobre todo, por el elevado traspaso de una panadería. Pero entre las respuestas que les dieron los catadores del producto, un amigo les dijo: “la comida de catering para celíacos sabe casi toda a goma xantana”. Ahí nació una idea, “¿y si integramos comida salada en bollitos para celíacos fáciles de comer en un catering para eventos?

Gonzalo tenía claro que la forma de validarlo debía ser la más barata posible, una freidora de donuts valía miles de euros que no tenían. A Jaime se le ocurrió comprar una gofrera para hacer donetes y empezaron las primeras pruebas con anchoas… La máquina incluía un molde en forma de pelotas como las de ping pong, así que, en principio, tiraron por ahí.

Durante un año, probaron todo tipo de ingredientes para ver cuál seguía manteniendo su personalidad, hasta llegar a una docena de sabores, muy orientados al mundo foodie. Algo ideal para comer en oficinas y en eventos. En verano, una amiga vegana les preguntó si podían hacer la masa vegana y, tras un montón de pruebas, dieron con una masa viable.

En octubre del año pasado, se reunieron con un inversor que les conminó: “esperad a marzo, que desinvierto en una startup, y hablamos”. En enero, encontraron un molde en forma de churro que abarataba el proceso, pero en marzo llegó la Covid19 llevándose por delante los dineros de aquel inversor.

En mayo, se plantearon lanzarlo al mercado por sus propios medios, para lo cual contaron con la inestimable ayuda y mentorización de David Moreno Casas. En junio, tras buscar dinero hasta debajo de las piedras, Ernesto del Valle les ofreció la creación de la tienda online a cambio de un porcentaje de las acciones, pasando a formar parte del equipo de Xaudable.

Desde entonces, cada día es una montaña rusa, aprendiendo a lidiar con la burocracia de la puesta en marcha de un negocio desde cero, aprendiendo a relativizar: ni unos días son tan malos, ni otros tan buenos.

Por delante, tienen un único objetivo: encontrar clientes que vuelvan, personas a las que les faciliten una mejor nutrición sin dejar de disfrutar por ello.

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